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Los niños forman parte de una sociedad que a veces no acaban de entender. Pero cuando se trata de la celebración de una boda real, acontecimiento que en España hace casi un siglo que no se celebra, es lógico que su imaginación se dispare en torno a cómo será el vestido de la novia, el banquete, las joyas, o el propio lecho nupcial.