La visita del Papa León XIV a Madrid me hizo recordar una experiencia vivida una semana antes en París. El contraste entre ambas escenas me llevó a reflexionar sobre una pregunta profundamente educativa: ¿qué estamos enseñando a amar a nuestros jóvenes? A partir de ese contraste, el artículo plantea una reflexión sobre los jóvenes, la educación, los referentes y una pregunta que no consigo quitarme de la cabeza desde entonces: ¿qué les estamos proponiendo para que entreguen su vida?







