En 1961, un estudio sísmico realizado en el mar Mediterráneo encontró debajo de su lecho un llamativo estrato geológico. Al parecer el sedimento se había depositado de manera uniforme pero únicamente en las zonas más profundas. ¿Pero qué roca era? Cuando el buque científico Glomar Challenger perforó el lecho marino, cuál fue la sorpresa al encontrar rocas llamadas evaporíticas que únicamente se depositan en condiciones de mucha sequía. ¿Podría ser que alguna vez el mar Mediterráneo hubiera perdido tanta agua y generado grandes salares? ¡Momento! Si quería afirmarse esto, primero había que encontrar más evidencias.









