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El PISA Shock, como se denomina en otros países al movimiento general –políticos, expertos, padres y profesores–, la conciencia de cambio creada tras conocer los relativamente malos resultados de la nación en cuestión, apenas duró en España dos semanas. Y eso que nuestro país quedaba mucho peor que estados cuyas “crisis de conciencia” llevan a establecer reformas y a plantearse nuevos caminos.