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La intención del Gobierno de implantar la gratuidad de los libros de texto para el próximo curso ha hecho saltar todas las alarmas en la industria editorial. La mayoría da por hecho que la medida sacudirá el sector con fuerza imprevisible. La Asociación Nacional de Editores de Libros de Texto (ANELE) se atreve incluso a aventurar que la gratuidad al estilo castellanomachego (con renovación de materiales cada cuatro años) supondría la desaparición de varias empresas y un riesgo real de monopolio en el sector.