El enfoque restaurativo frente a la pura sanción, la prevención activa con planes de centro y equipos de convivencia, la participación real del alumnado en los procesos de mediación y aulas de convivencia y el establecimiento de nuevos protocolos para una ágil intervención en los casos de acoso, ciberacoso y violencia de género sostienen el nuevo Decreto Foral de Convivencia en los centros educativos.







