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El pasado 26 de diciembre de 2004, las costas del sureste asiático se vieron sorprendidas y arrasadas por un tsunami. Las víctimas son millones, entre ellas cerca de 1,5 millones de niños que murieron, perdieron a sus padres o vagan entre las ruinas sin rumbo. Diferentes organismos han puesto en marcha campañas para brindar no sólo ayuda económica, sino también atención psicológica a la denominada “generación tsunami”.