Es innegable que “nuestros jóvenes” se siguen comunicando, con otra jerga y otros medios, pero lo siguen haciendo. Lo que pasa es que –como ocurre siempre– su generación choca con la nuestra, y al igual que seguramente pasó con nuestros padres, las formas de vivir y comunicar cambian y se ven “diferentes” ahora desde nuestro prisma.







